Especiales: Entrevista a Luciana Aymar

19/10/2009 – La mejor jugadora del hockey del mundo, Luciana Aymar, fue sometida a un cuestionario de 30 preguntas por el diario La Gaceta. A lo largo del mismo, repasa los momentos claves de su carrera, desde sus inicios hasta la actualidad. Al ser consultada sobre sus partidos en El Jardín de la República, recuerda a la hoy histórica Caro Vanni.


 
1) ¿Qué es lo que más te gusta de tu juego?

Cuando estoy en la cancha la pelota pasa mucho por mí. Eso me encanta, me siento segura y madura. Soy capaz de tomar decisiones correctas, leo mejor las jugadas y las situaciones del partido. Pienso más, estoy menos apurada, antes corría para adelante y trataba de eludir a cualquiera que se pusiera adelante.

2) ¿Involucionaste en algo?
Hace un tiempo pedí no arrastrar más en los córners, eso me tiene frustrada. Es una característica que se tiene que entrenar mucho, que demanda gran esfuerzo físico, me cansa y no me sale bien (risas). Las chicas me dicen que soy la gran amagadora de córners, las rivales piensan que como estoy ahí, voy a hacer algo y nunca lo hago porque no me sale. El otro tema es la definición: si bien mejoré, todavía tengo mucho para evolucionar.

3) ¿Cambiarías algo del reglamento?
Me dijeron que la regla del autopase para jugar la pelota después de una falta se había hecho pensando en mi juego, para que pudiera ser más rápido todo y que hubiera un margen de sorpresa. Yo cambiaría los córners cortos. Es una situación que frena mucho el juego y deja afuera a más de la mitad del equipo porque, tanto en defensa como en ataque, participan muy pocas jugadoras. Es una jugada muy peligrosa, genera muchas lesiones.

4) ¿Qué te dijeron?
Me sacaron corriendo. La otra regla que creo que se va a cambiar es tener que retroceder a la línea punteada para jugar una infracción a favor. Eso atenta contra el equipo que ataca y propone jugar, le da ventaja de defensa al que cometió la infracción.

5) ¿La convocatoria al seleccionado mayor fue un momento determinante en tu carrera?
El impacto más profundo fue el llamado al Junior, para mí fue la señal de que podía jugar en el mejor nivel argentino. Además estaba pasando un momento personal complicado, había cambiado de club en Rosario, no me había adaptado del todo a mis nuevas compañeras, tenía 17 años y mis ideas no eran muy firmes todavía. Dejé los otros deportes que practicaba (tenis, natación) y no paré más. Mi llegada a la mayor, en cambio, me intimidó un poco, había tantas grandes jugadoras que pensaba que no iba a tener un rol importante, me imaginaba en el banco todo el tiempo y entrando pocos minutos.

6) ¿Alguna vez dudaste entre el hockey y otro deporte?
Sí, cuando dejé Fisherton y fui a jugar al Jockey Club de Rosario, que era un club deportiva y socialmente muy distinto. En ese tiempo el tenis me gustaba más que el hockey, podía estar sola, no tenía que relacionarme con nadie. Que mi hermana empezara a jugar al hockey hizo que me enganchara con el grupo de amigas de ella. Esa relación me gustó y elegí el hockey.

7) ¿Te costó la adaptación a Buenos Aires?
Sí, un montón. En aquel momento la rivalidad era mucho más marcada; no era fácil llegar, decir hola y entrar en el grupo. Había que pagar un derecho de piso, y cuanto más joven eras, más todavía. Para todo eso la timidez no me ayudaba.

8) ¿Te sorprende el cambio en tu personalidad?
A mí y a todos los que me conocen desde chica. Era retraída, cerrada, demasiado tímida, casi miedosa. El tiempo hizo su parte, el seleccionado también, los viajes, la relación con la prensa. Todo eso me obligó un poco y me ayudó muchísimo. Nelly, la psicóloga del equipo durante mucho tiempo, no puede creer en la profundidad del cambio. Cuando tenía 17 años no hablaba, ahora no paro un minuto. Quedarme en Buenos Aires desde tan chica hizo que saliera de mí algo que estaba pero que yo no conocía, como si fuera una defensa ante la exigencia que, si no te defendés, te pasa por arriba y te saca del sistema.

9) ¿Hay un momento, un hecho por el cual hayas sentido que habías llegado a la plenitud?
El premio a la mejor del mundo en 2001 fue un cambio muy importante. A partir de entonces dejé de jugar con pocas exigencias para empezar a llevar mucha presión sobre mi espalda.  Todas, rivales y compañeras, esperaban mucho de mí.  Me costó eso, no creía ser la mejor ni merecer tantos elogios. Después del Mundial 2002 cambié, ahí lo acepté, lo tomé como propio y puedo decir que comencé a disfrutarlo.

10) ¿Sentís que hay un legado de Lucha Aymar para el hockey argentino, más allá de tus títulos y premios?
Siempre tuve como objetivo la evolución del deporte en el país, hacer algo para colaborar en eso. Pude quedarme en Argentina, firmar un contrato, que es algo que a mucha gente no le gusta y que varios cuestionan, pero que considero muy importante. Hay gente que no lo acepta, pero yo sigo, mi meta es clara. Hoy el hockey argentino no es el mismo que en 2000, avanzamos en muchas cosas.

11) ¿Una rival para tener de compañera?
Alyson Annan. Era crack como jugadora y como persona. Mariana Díaz Oliva y Soledad García la tienen de entrenadora y hablan maravillas de ella. Fue la mejor y lo llevó con mucha naturalidad y humildad.

12) ¿Una compañera para no tener de rival?
Cecilia Rognoni. No me gustaba tenerla en frente. Su fuerza interior era tremenda, capaz de llevar a todo un equipo a un nivel superior. Contagiaba desde esa condición y físicamente era muy fuerte.

13) ¿Te ves jugando de líbero?
Sería un peligro para mis compañeras (risas)… Carlos (Retegui, entrenador actual de Las Leonas) me dice que lo piense para más adelante, para Londres 2012. Es una posición muy linda, desde el fondo se ven muy bien el juego y el equipo. Hoy en día juego más atrás que antes y el proceso puede seguir. De hecho, en la última Champions jugué un rato de central contra Alemania.

14) Si estás pensando en 2012 como líbero es que considerás que vas a jugar. Y si vas como deportista, muchos te imaginamos abanderada de la delegación…
Todavía no sé si voy a llegar, mi horizonte es más corto, voy de a poco. No lo tengo como objetivo específico aunque seria lindísimo. Me tocó llevar la bandera en los Panamericanos de Río 2007 y fue un orgullo profundo para mí, para mi familia y amigos, y para todo el hockey. Elevar la situación a la dimensión de un juego olímpico potenciaría esas sensaciones. La entrada en una ceremonia de apertura es muy fuerte. Salimos detrás de Manu en Beijing y la sensación es incontable, te conmueve. Si proyecto a Londres 2012 pienso en mí como jugadora, en mejorar, en aportarle al equipo y estar bien desde lo anímico, que es más importante que lo técnico y lo físico cuando te toca jugar los torneos más importantes. De verdad, no pienso en la bandera.

15) El nacimiento de un nuevo ciclo de autoridades en el Comité Olímpico Argentino, ¿qué te sugiere?
Me da esperanzas, como todo cambio. La primera impresión es que es un grupo que tiene muchas ganas de trabajar y que sabe cómo hacerlo. Pero prefiero ser cautelosa, ya que varias veces terminé desilusionada.

16) ¿Qué te genera el Mundial en Rosario, el año próximo?
Muchos nervios. Jugar un Mundial en mi ciudad es un sueño, pero antes hay muchas cosas para vivir, disfrutar y considerar con el debido respeto. Todo pasa muy rápido. Cuando juegue el Mundial voy a intentar disfrutar cada minuto. Voy a tener a la gente que me vio jugar de chiquita, a mis amigas de siempre sentadas en la tribuna, va a estar mi familia llorando cuando suene el himno. Haber hecho mucho para que ellos tengan un Mundial en su casa es algo muy importante para mí.

17) ¿El Mundial se juega en Rosario porque sos rosarina?
Algo ayudó. Rosario ya demostró que puede organizar un torneo de nivel mundial, y cuando por motivos económicos se cayó Buenos Aires como sede, la alternativa surgió en seguida. Me acuerdo que hice muchos llamados para no perder esa oportunidad. Es el tramo final de mi carrera y quiero agradecerle a mucha gente que está trabajando durísimo para que todo salga muy bien.

18) ¿Jugaste en Tucumán?
Sí, varias veces en distintos campeonatos argentinos, tanto juveniles como mayores. No me acuerdo mucho, soy un desastre para esas cosas. Desde mis 17 o 18 años no volví a jugar allí y, lamentablemente, nunca me tocó volver a la provincia. Sí recuerdo a una chica rubia, Carolina Vanni, que jugaba con nosotras en algún juvenil.

19) ¿Quién te definió de mejor forma el significado de ser leyenda del deporte?
Mi viejo me dijo: lo bueno es que sos leyenda y estás viva. Casi siempre estos premios se dan cuando el protagonista muere. Pasa en el deporte y en todas las actividades. Recibir semejante reconocimiento y seguir jugando es un privilegio poco menos que inigualable.

20) ¿Cómo lo definís vos?
Fue muy especial. Volví al país, con todo el furor en los medios, pero recién caí un mes después. Soy leyenda de mi deporte, por el que hice tantos sacrificios, tantos viajes, tantos esfuerzos, tantos entrenamientos. No es cualquier cosa. Muchas veces me pregunto por qué no valorar a la gente antes de que se muera. Fijate lo que pasó con Alfonsín, el reconocimiento que tuvo cuando murió. No parece lo más justo.

21) ¿A quién admirabas?
De acá a Karina Massota. La vida me regaló la posibilidad de jugar y ganar cosas con ella. Fuimos campeonas del mundo juntas y yo seguía con su póster pegado en el armario de mi cuarto. Tenía la foto de mi abuela y la de Karina con unos palos viejísimos. Me encantaban su explosión física, su garra, su determinación, el hecho de haber jugado un Mundial desgarrada. Siempre la admiré profundamente.

22) ¿Y de otros deportes? ¿En la vida?
Diego (Maradona) es alguien a quien miré mucho. Observaba sus movimientos, siempre me pareció que estaba un paso adelante del resto de los jugadores. Y, por supuesto, mis padres. Son exitosos, han formado y sostenido una familia, algo complicado en estos tiempos. Siempre nos inculcaron que lo primero es la familia, nos han mostrado esfuerzo, amor, sacrificio y alegría. Papá, que viene de una familia humilde, ha conseguido muchos logros profesionales. Los admiro y me llenan de orgullo.

23) Durante un viaje largo, ¿qué es lo primero que extrañás?
Después de 15 días me dan una ganas locas de volver a mi casa. Extraño tener un rato para descansar, tirarme en un sillón, leer un rato, ver una peli, jugar con mi perro. Y, obvio, compartir un rato en familia y con amigas.

24) ¿Por qué jugaste tan poco afuera?
Por eso mismo, me cuesta no estar con mi gente y mis cosas. Ni a Alemania ni a España viajé sola, y así y todo me quería volver. Soy muy familiera, de mis viejos y hermanas, de mis amigas. ¡Sufría de verdad! Antes de sufrir afuera intenté generar algo que me permitiera quedarme acá. Cuando me salió el contrato no lo pensé mas, tenía todo lo que quería.

25) ¿A qué dedicás tu tiempo libre?
¡¡¡A dormir!!! Necesito descansar y aprovecho cada rato que tengo, que no son demasiados. Además soy fanática de las películas, me meto en los personajes, vivo y sufro como ellos, me contagian. Y elijo casi siempre las pelis que dejan algo, las basadas en hecho reales.

26) ¿Qué cosa de Las Leonas no tienen las de afuera y qué de afuera les vendría muy bien a ustedes?
Del primer mundo tendríamos que contar con las canchas sintéticas de agua. Allá no hay otra cosa, acá hay poco sintético y todavía mucho pasto natural. Eso es una desventaja tremenda. Las becas las han mejorado mucho, hoy son muy buenas, estamos al día, algunas cosas funcionan bien. De lo nuestro, afuera no tienen la conciencia de grupo, de amistad, la onda que hay entre nosotras. El hecho de entrenar todo el año juntas nos une mucho, sabemos qué nos gusta y qué no, como reacciona cada una frente a distintas situaciones. Eso forma parte de nosotras y afuera no sólo no lo tienen, si no que lo envidian.

27) ¿Falta mucho para que una de ex Leona dirija al equipo?
Va a ser difícil, son pocas las que siguen comprometidas a full. La mujer posterga muchas cosas cuando juega y al final de la carrera como jugadora, casi todas han elegido darse tiempo para ellas, para su familia, para tener hijos. Por otra parte tenemos grandes entrenadores hombres, eso también influye.

28) ¿Qué titulo disfrutaste más?
El Mundial de 2002 vino con la yapa de los premios individuales para Cecilia, Soledad y yo. Fue el punto más alto. No nos faltó nada, se dio todo junto. Es un hecho que se toma siempre como punto de referencia en las charlas con el cuerpo técnico. Sin dudas es el que más disfruté entre varios momentos muy lindos, como los tres títulos de Champions Trophy y las tres medallas olímpicas.

29) ¿Desde cuando te gusta la tele?
No hay un momento exacto. Hubo un proceso en el que comencé a creer más en mí, a sentir que podía proponerme cosas y conseguirlas, eso me hizo sentir más libre y me animó a más. De chiquita soñaba con ser actriz aunque era inimaginable porque era casi muda de tan tímida. Podría decir que alrededor de los 25 se instaló en mi cabeza la posibilidad de hacer algo en televisión. Las notas me ayudaron un montón, antes las sufría, eran una tortura para mí. La psicóloga también hizo lo suyo, Nelly fue muy importante para abrirme y dejar de frustrarme tanto dentro como fuera de la cancha. La psicología es una ayuda muy fuerte para alguien que transita el alto rendimiento. Varias veces termino un entrenamiento y siento la necesidad de contar, de hablar, de sacar cosas. No somos máquinas, tenemos que aprender a relajarnos, y a mí me ayuda un montón. Ser Luciana Aymar tiene un peso extra, tengo que jugar bien, sonreír todo el tiempo y cumplir el rol de embajadora que me ha tocado.

30) ¿Te gustaría ser alguien normal?
Soy normal. Si tu pregunta es si querría dejar de ser Luciana Aymar, mi respuesta es no. Disfruto mucho la vida que me tocó.