Universitario Rugby Club

Carlos ‚ÄúCacho‚ÄĚ Valdez es acaso uno de los personajes m√°s emblem√°ticos del rugby tucumano. Angel Guastella (hist√≥rico entrenador de Los Pumas) lo define como el ‚ÄúMaestro del Rugby tucumano‚ÄĚ; somos muchos los que consideramos que √©sta es la definici√≥n que m√°s se acerca a la realidad de √©ste hombre √≠ntegro, inteligente y culto, que ha sembrado amistades y respeto por toda la Rep√ļblica Argentina y que hoy, en el oto√Īo de su vida, recibe la cosecha del reconocimiento y el afecto del mundo rugb√≠stico nacional.



Nos recibió en el mes de septiembre, en su departamento céntrico y ya de entrada hizo gala de su espíritu jocoso y juvenil para decirme: “Si bien en los diez últimos días de agosto asoman los brotes de azahares en los naranjos  y en los lapachos y que el ambiente comienza a percibir los aromas deliciosos y los colores incomparables de sus follajes, es en septiembre cuando toda la naturaleza surge esplendorosa y en sus habitantes se presiente el zangoloteo de sus hormonas que presumen amor, alegría y más amor. Es que está llegando la hermosa primavera con las risas y las gracias de la juventud y su pujanza, todo un acontecimiento”.
Conociendo mi afición por la historia, de inmediato agregó: “Un 24 de septiembre de 1812, el más admirado de mis próceres, el Gral. Manuel Belgrano,  el hombre más íntegro, el abogado, el militar, el más humilde, el varón sin soberbia, el galán más codiciado  por las niñas de la sociedad tucumana, libró la Batalla de Tucumán desoyendo supuestos sabios consejos, que advertían un resultado adverso.
Particularmente pienso que fue la Guerra lo que se ganó, porque Pío Tristán y sus entrenados soldados desaparecieron espantados de los límites de nuestra tierra, quedando ella libre de sus invasores. Y no estuvo solo, lo acompañó todo un pueblo sin distinción de  niveles sociales, un pueblo de valientes que hizo caso omiso de sus debilidades guerreras, para suplirlas con arrojo y corazón. Y...reflexiono ¿era suficiente acaso garra y corazón?  Porque para emprender  aventuras que pueden transformarse en verdaderas hazañas, presiento necesaria una ayuda especial, una protección celestial, un acuerdo místico, ¡eso es! algo que haga bajar la cerviz al más arrogante, al más inmodesto y ponerlo en condición de rogante, para advertirle de su pequeñez... y Don Manuel encontró en la Virgen de las Mercedes la mejor respuesta nacida de la cosa mística. Fue un gran acontecimiento.”
    Estas dos reflexiones pintan de cuerpo entero a Cacho Valdez: siempre tendrá un pensamiento sutil para ver los distintos matices de la realidad, enfocados por esos ojos cristalinos que reflejan un espíritu vital y una inteligencia sutil, que se expresa en palabras sabias, a veces mordaces…
    Como no podía ser de otra manera, a poco andar comenzamos a hablar del club por el cual se ha convertido en símbolo: Universitario Rugby Club. Y así fue como inició su relato, relacionando sus anteriores reflexiones: “En su medida, la aparición de UNIVERSITARIO RC., el 21 de setiembre de 1943, resultó también un acontecimiento digno de mencionar, porque sus progenitores deben haber absorbido de los genes aquellos, de los valientes tucumanos de la gesta  de 1812; alguna de sus virtudes, para emprender una tarea tan difícil, como lo que significa construir un club.
A pesar de algunos inoportunos pliegues del olvido, vale recordar que en la residencia de la familia Novillo –en la calle General Paz 856 del año 1931- uno de sus integrantes, el futuro ingeniero Pedro Lucio Novillo –hermano de la inefable María Ester Novillo de Martínez Santamarina, reina sin corona pero amada y respetada por todo el Club- aprovechando las dimensiones del fondo, jugaba con sus amigos, recientemente ingresados a la UNT; en una precaria cancha de básquet para lo cual colgaron de unos árboles los respectivos tableros y utilizaron la indispensable pelota de cuero. Enfrente de dicha casa vivía la Sra. Adela Sabattini de Remis, propietaria prácticamente de toda la manzana norte, quién ante el entusiasmo de los basquebolistas decidió cederles, en comodato, un espacio más que suficiente para sus prácticas. Fue en ése momento cuando decidieron darle formalidad legal al Club que ya pretendían denominar CLUB UNIVERSITARIO TUCUMANO.”
“Con la pretensión a cuestas anduvieron bastante tiempo hasta que advirtieron que el nombre elegido era propiedad legal del Club de Profesores de la UNT que funcionaba en calle 24 de Septiembre al 600. Por tal razón, la identificación quedó postergada.”
 Por lo que veo, el rugby aún brillaba por su ausencia…¿Quiénes fueron los impulsores de esta disciplina en su club?: “Pasaron bastantes años, el grupo se fue diluyendo, hasta que nació el CIRCULO UNIVERSITARIO TUCUMAN, en el año 1943; en cuyos estatutos quedó determinado que se desarrollarían todas las disciplinas deportivas que por entonces se practicaban: atletismo, ajedrez, esgrima, básquet, fútbol, etc.; siendo exclusivo para universitarios; momento en el que nace con increíble fuerza la Sección Rugby, a raíz de la tarea sin par de caballeros tales como Pocho Abdala Valenti, Mario Santamarina, Alberto Zuccardi, Miguel Galíndez Ruiz, Juan Manuel Marteau, Carlos Robledo, Orlando Doz Costa, como integrantes de la primera Comisión, a los cuales se agregaron el después Arquitecto Cuenya, el Dr. Tote Lascano, Carlos y Eduardo Marfort, el Arq. Abregú y no puedo dejar de nombrar a Cacho Zelarayán, a Enrique Martínez Pastur -que después del año 1943, fue llevado a los saltos a Cardenales, por su hermano Ricardo- Raúl Buscaglia, el Gringo Pinardi, Girio Berzero y muchos más.
Con el decurso, fueron desapareciendo todas la Subcomisiones menos las de fútbol, básquet y rugby y en el año 1958,  se creó la sección de hockey femenino. Finalmente, quedaron exclusivamente las de rugby y la de hockey y durante mi presidencia  (1982-1991) en una asamblea a los efectos se adoptó definitivamente el nombre de UNIVERSITARIO RUGBY CLUB”.
¿Qué fue de aquel grupo primigenio del club, quién los motivaba?: El germen plantado por Pocho Abdala Valenti, ingeniero residente en California desde hace más de 50 años,  prendió de tal manera que sus esfuerzos no fueron vanos. Fue él quién enseñó junto con Mario Santamarina y otros amigos, las primeras letras del abecedario rugbystico mientras cursaba simultáneamente las carreras de arquitectura e ingeniería. ¡Ah!, el 21 de setiembre de este año me llamó, desde los EEUU, al recordar  la fecha y aprovechó para enviar cálidos saludos para todos los saben y no, de él y me comentó que, increíblemente, hizo participar de uno o dos partidos (década del ’40) al famoso Arquitecto César Pelli.
Imagino que en tantos años, debieron existir tiempos difíciles…: “En el año 1955, un grupo mayoritario -en número y en edad- resolvió separarse para fundar un nuevo Club, Los Tarcos, quedando gente muy joven, entre los cuales debo mencionar a Teco Giovaniello, Luis Nieva Moreno, Tote Lascano, el Negro Guzmán, Juan Cruz, Uni Lozano, Rolando Piñero, los hermanos Roldán y muchos más. Prácticamente las 4tas. Divisiones, por imperio de las circunstancias, tuvieron que participar como el representativo de la 1era. División del Club”.
¿Cómo fue la génesis de las instalaciones del club actual?: Con el trabajo de inusitado ritmo que le imprimieron los jóvenes que quedaron y el aporte de algunas personas mayores que se acercaron para ayudar a sus hijos  -tal el caso del Ing. René Ternavasio, Domingo Alberti, Ricardo Wilson, etc.- comenzaron las famosas borratinas, rifas, fiestas, esfuerzos de todas naturaleza para adquirir el terreno en Ojo de Agua, donde actualmente se asienta este Club fundador de la Unión de Rugby del Norte; hoy, Unión de Rugby de Tucumán (URT).
 En la actualidad cuenta con tres canchas para mayores, dos para infantiles, dos para hockey  -una para entrenamiento y la otra para jugar partidos- una cancha de básquet, pileta de natación con vestuarios para damas y caballeros, un salón-comedor con sus instalaciones para recepciones, una sala de reunión de la Comisión Directiva, cocina y un quincho cubierto  y asadores  para los terceros tiempos y para reuniones de los socios y simpatizantes y un gimnasio en construcción.
¿A que jugadores  de Universitario rescata al traves de los años de tanta riqueza deportiva:  “Sin duda al primer Puma tucumano, me refiero al Dr. Jorge Ghiringhelli. (El tan querido Gordo). Lo fueron también Lucio De Chazal, Leopoldo De Chazal y Pablo Garretón, Puma y Capitán.
¿Cómo olvidar el impulso creador y amistoso del recordado Negro Guzmán. Gracias a él, Universitario organizó durante varios años seguidos, el fantástico “Seven Democrático” que constituyó en Tucumán la fiesta más divertida y espectacular que se recuerde, ya que en él participaban clubes locales y visitantes con la condición de utilizar disfraces y representar algún número entre artístico, teatral y jocoso, en los siete minutos del primer tiempo y los otros siete se jugaban, más o menos en serio.
“Rugby  y folklore” fue otra de las creaciones de nuestra Institución que albergaba cantantes propios del ambiente rugbystico y otros que eran artistas populares que simpatizaban con el Club”.
¿Qué otros hitos recuerda de su club?: “Creo que fue el primer equipo de rugby tucumano que salió a jugar al exterior. En el año 1971 fuimos a Montevideo (Uruguay) en donde jugamos con el Seleccionado que se preparaba para el Sudamericano de ese año, derrotándolo por 29 a 9. De vuelta, en Buenos Aires, jugamos con San Fernando y con un equipo del Instituto Nacional de Educación Física.Para esa gira invitamos a amigos de otros Clubes como el “Roto” Fernández Bravo, Pablo Kantarosvky y Julio Bach”.
“UNI tiene 18 Campeonatos anuales ganados y muchos entre los de Preparación, Seven y Subcampeón Argentino del Torneo Nacional de Clubes en el año 2002, y semifinalista en el año 2006. En este momento, estamos jugando una semifinal del mismo Torneo”.
Una reflexión final: “Ojalá la síntesis descripta sirva de acicate para movilizar a Socios, Jugadores y Dirigentes del UNIVERSITARIO RC. en el sentido de escribir la historia, la propia historia de cada día, la “historia futura” condicionada a que su elaboración conlleve la limpieza y el honor que la que hasta hoy se vive; cual un orgullo universitario y para orgullo de la sociedad tucumana”.

fuente: José M. Posse